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Navegar es preciso

​Hemos tomado, como título para esta muestra, este fragmento de un antiguo lema de navegantes portugueses, casi argonautas, hermosamente recordado alguna vez por Fernando Pessoa y luego por Caetano Veloso.


Pero ahora no estamos hablando de recorridos míticos ni de misiones extraordinarias. Estamos hablando de la presencia del mar a través de las imágenes de 2 artistas contemporáneos: Hencer Molina y Valeria Tobar.


Sus recorridos se inscriben en los modos que tienen de recordar, y homenajear, emociones que perduran en sus memorias de momentos memorables, valga la redundancia, en relación a sus tratos con el infinito mar.


Hencer Molina, artista de origen colombiano, se ha criado a orillas del mar Caribe. O sea tuvo una infancia junto al mar, una infancia con el mar.


Por eso la suya no es una relación solo con el paisaje del mar, o con el mar como paisaje. Es la relación con infinitas vivencias en el mar que deslumbra, y con el roce de secretos que sugiere guardar en sus distintos momentos calmos, y no tan calmos.
 

En los dibujos, las pinturas y las cerámicas de Hencer, que son las disciplinas que cultiva con frecuencia, el mar es también, sin dudas, una encarnación de los propios estados de incertidumbre y de sorpresas, de su gran apasionamiento.


Valeria Tobar ama el mar desde el momento en que lo conoció, en el primero quizás de sus viajes a la costa.
 

Para ella el mar se despliega como un espejo inabarcable, como fuerte invitación hacia lo enorme del mundo interior.

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En sus pinturas, dibujos o collages, la constante es lo continuo, el movimiento continuo. Tanto hacia el interior de cada obra, como hacia la consecutividad de su vasta producción.
 

No como vértigo o aceleración, sino como ritmo, modulación, pulso. Calma y ensoñación. Espacio de indagación, y colorida o no, siempre abierta meditación.


Dos artistas contemporáneos, Valeria Tobar y Hencer Molina, que hacen de tradicionales modos de expresión, unas actualizadas versiones del uso de las imágenes como narrativas irremplazables de recuerdos, emociones, experiencias inefables y momentos felices, valiosos de resguardar y transmitir.


Todo lo cual hace del momento de contemplar sus obras también, posiblemente, un momento memorable.Esta vez para nosotros.
 

Tulio de Sagastizabal. Mayo de 2026.

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